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"Madrid, Londres, Berlin" de Javier Juarez. Ed. Planeta (2.005)

Madrid, Londres, Berlín. En este triángulo geográfico nacieron, durante la Segunda Guerra Mundial, las incipientes redes de inteligencia y espionaje que cambiaron, en numerosas ocasiones, el curso de la Historia Contemporánea. Javier Juárez desvela la implicación de España en una batalla clandestina a través de sus espías, que fueron considerados a menudo poco ortodoxos para el código del espionaje internacional. Agentes franquistas que se convirtieron en una pieza fundamental de la complicada red de espionaje al servicio del Eje, pero también del bando Aliado. Una colaboración intensa y peligrosa que terminó, para muchos, en un campo de internamiento. Jugadores de fútbol, periodistas, toreros e importantes diplomáticos como el duque de Alba se vieron envueltos en una peligrosa doble, y hasta triple vida llena de peripecias entre viajes y tinta invisible, audacia, fugas y engaños que conforman la desconocida historia de los espías de Franco al servicio de Hitler. Javier Juárez, nacido en Madrid en 1968, es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Terminados sus estudios universitarios cursó un máster en información económica impartido por la Universidad Complutense de Madrid y la Asociación de Periodistas de Información Económica y Monetaria en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y sobre el Mercado Único organizado por la Universidad Politécnica de Madrid. Su labor periodística ha estado vinculada durante varios años a los servicios informativos de Telemadrid donde ha ocupado diferentes puestos como el de redactor jefe de información económica, coordinador del informativo de noche y editor de los informativos de fin de semama.Gran estudioso de la historia del siglo xx, deja ver en su primer libro su pasión por la Guerra civil española y la II Guerra Mundial.

"EL GRAN JUEGO!" de Leopold Trepper. Ed. Ariel. 1.975.



Escrito por el propio director de esta organización, la "Rote Kapelle" (La Orquesta Roja o La Capilla Roja, como también es conocida) fue una red de espionaje comunista formada durante la II Guerra Mundial integrada por ciudadanos alemanes en contra de los nazis.

Comenzó a formarse en 1939, cuando Leopold Trepper un agente del Servicio de Inteligencia Militar de la URSS, estableció una red de inteligencia en Europa Occidental. La formación de la red sucedió luego de las purgas stalinistas, donde cayera como cabecilla el legendario General Tucachevsky, en el marco de la política no-beligerante con la Alemania nazi (Pacto de No Agresión, Molotov-Ribbentrop).

Su misión era recoger información en Holanda, Francia, Suiza y Alemania. El círculo de espías tenía tres ramas importantes: la red francesa, belga y la holandesa; la red de Berlín; y el Círculo de "Lucy" que operaba en la segura y neutral Suiza. También hubo una red japonesa. Los miembros de la red eran conocidos por los alemanes como "pianistas", dado que transmitían sus mensajes usando el telégrafo operado manualmente. La red aportó información prioritariamente a los soviéticos, pero también la compartía con los aliados ingleses.

La importancia de la red de Berlín en la II Guerra Mundial fue primordial para desmantelar la estrategia alemana en la batalla de Stalingrado (la Orquesta Roja causó por lo menos la muerte de 250.000 soldados del Eje suministrando detalles estratégico-operativos del Frente del Este, y también intervino suministrando informaciones sobre fabricación de armas y los cohetes V1 y V2).

Por saber, sabía incluso la fecha exacta de la entrada de Alemania en guerra contra la URSS, información sobradamente contrastada que Stalin se negó a creer. Los alemanes descubrieron la red por casualidad, en Bélgica, a fines de 1941; la investigación les reveló que era la red de espionaje más amplia y profunda que poseían los Aliados.

La contrainteligencia alemana terminó descubriendo setenta y cuatro emisoras de la Orquesta Roja; más tarde se descubrió que eran más de quinientas. Las principales funcionaban en Lieja, Gante, Bruselas, Estambul, Atenas, Belgrado, Ginebra, Viena, Roma, París, Ámsterdam, Berlín, Neuchâtel, Madrid, Barcelona, Amberes, Estocolmo, Copenhague, Trondheim, Lyon, Marsella y Lille. Sólo en París había una treintena.

En esas actividades participó la red suiza conocida como Trío Rojo. Su principal agente era Rudolf Roessler, de nombre en clave "Lucy", con uno o varios importantísimos informantes dentro del OKH, todavía hoy desconocidos; su mayor éxito fueron las informaciones previas a la Operación Citadelle. Roessler era considerado un patriota por sus amigos, pero pasaba información a través de Suiza al agente Alejandro Radolfi (Sandor Radó), alias "Dora", que retransmitía sus informes a Moscú. Su hermana estaba casada con el director de orquesta Hermann Scherchen, también colaborador.

Muchos de los agentes eran alemanes de los más diversos estratos de la sociedad, artistas, escritores, estudiantes, comerciantes y militares con tendencias políticas opuestas al régimen, no necesariamente comunistas. Pero el núcleo dirigente estaba formado por comunistas confesos que habían podido escapar a la represión hitleriana: el teniente de la Luftwaffe Harro Schulze-Boysen, sobrino segundo del almirante Tirpitz, y Arvid Harnack del Ministerio de Economía del Reich, sobrino del famoso historiador Adolf von Harnack.

El escritor Adam Kuckhoff, el segundo teniente Herbert Gollnow, J. Wenzel, agente de la Internacional Comunista en Bruselas, la condesa Ericka de Brockdroff y el profesor W. Kraus (Marburgo), quien distribuía el periódico ilegal El Frente Interior, repartía octavillas y reclutaba a trabajadores inmigrantes. Ilse Stöme estaba infiltrada en el Servicio de Información de Asuntos Extranjeros; el coronel de la Luftwaffe Erwin Gras y Horts Helmamm, que operaba en la oficina de claves del contraespionaje, la bailarina Olga Schottmüller, la vidente Anna Krause y el diplomático Rudolf von Scheliha. Al igual que otras asociaciones como el Frente Negro y la Rosa Blanca, luchaban contra Hitler desde dentro.1 La eficacia de la red llegó a ser tal que cualquier decisión del Alto Estado Mayor se conocía por los Aliados sólo con una diferencia de nueve horas desde que era tomada. Pero quizá el más famoso y anónimo espía de la Orquesta Roja fue Leopold Trepper, quien diseñó la arquitectura de la red y era conocido como "Gran Jefe", y se ocupaba de la red francobelga.

La red berlinesa de la Orquesta Roja fue desmantelada en parte por la Gestapo el 31 de agosto de 1942. Se hicieron más de 600 arrestos en Bruselas, París y Berlín. Entre los arrestados había miembros de la Abwehr, Ministerio de Propaganda, Ministerio del Trabajo, Ministerio del Exterior y la oficina administrativa de la ciudad de Berlín.

Los procesos judiciales se llevaron en el más estricto secreto; hubo 58 condenas a muerte, los hombres ahorcados y las mujeres guillotinadas, y muchas otras a cadena perpetua.

"KOCH, EL ESPIA JUDIO DE HITLER" de Michael Bar-Zohar. Ed. Juventud. 1.971



Cuando Bar-Zohar oyó contar por primera vez la sorprendente historia de Koch, el espía judío de Hitler, no daba crédito a la veracidad de la increíble aventura. Jamás le habían hablado de ella. Pero, un día, un legajo de documentos, un apellido, una dirección: Paul Ernst Fackenheim, Ulzburg, Alemania Federal. Allí, veinticinco años después, Bar-Zohar ha descubierto, vivo, al espía judío de Hitler: un hombre condenado a muerte dos veces, primero por los nazis, luego por los ingleses. Koch no es, por otra parte, el espía estereotipado que todos conocemos. Es el anti-héroe por excelencia. Un destino fantástico y cruel le convirtió en espía. El hecho de ser judío no hizo más que añadir una triste dimensión al drama de un hombre de la calle arrojado a la voracidad de los grandes señores de la guerra secreta. Esta es la historia que nos cuenta Bar-Zohar en unas páginas dramáticas, verídicas, que se leen como la más apasionante de las novelas.

"EL ENIGMA DEL ALMIRANTE CANARIS" de Richard Bassett. Ed. Critica. 2.006





La historia de Wilheim Canaris, el jefe del espionaje de Hitler, ahorcado por los nazis en abril de 1945, encierra un misterio que Richard Bassett ha procurado descifrar, usando documentos y testimonios hasta hoy inéditos, para aclarar la conducta del hombre que, desde dentro mismo del régimen nazi, trató, según sus propias palabras, de oponerse "a la locura de Hitler, que conducía a Alemania a la destrucción". "

"GARBO, DOBRE AGENTE" de Thomas Harris. Ed. Martinez Roca. 2.004

J

De los miles de españoles que lucharon en uno u otro bando durante la Segunda Guerra Mundial, probablemente sea Juan Pujol el que más influencia tuvo en el curso de los acontecimientos históricos. Durante más de cuatro años fue en apariencia el jefe de la mayor red de espionaje alemana que operaba desde Gran Bretaña, pero en realidad trabajaba para el MI5 como agente doble.

Pujol había desertado del ejército republicano en la Guerra Civil. Sus vivencias en la Cataluña de los primeros meses de la guerra y luego durante los horrores del primer franquismo le hicieron pensar que la única forma de volver a su anterior vida de pequeño comerciante acomodado era que Inglaterra ganase la guerra mundial, y no se le ocurrió mejor modo de ayudar a la causa británica que ofrecerse como agente secreto utilizando su aparente militancia franquista para contactar con los alemanes. Las circunstancias le concedieron luego la suerte poco común de poder cambiar la historia.

El presente libro no es el primero que se publica sobre la historia de Juan Pujol, aunque sí que es el primero que llega a nuestro país. Se trata del informe que Tomás Harris, el oficial del MI5 que dirigió el caso Garbo, redactó en 1945 con una pequeña introducción que resume los hechos y nos introduce en el marco histórico, y resulta curioso el hecho de que los responsables de la editorial Martínez Roca hayan mantenido un tipo de letra muy parecido al original mecanografiado hace sesenta años, lo que le da interior del volumen un aspecto cuanto menos extraño. En cualquier caso, el contenido resulta mucho más interesante que el continente. Podemos decir que estamos ante un manual de los métodos utilizados por el MI5 y el Abwehr en la segunda guerra mundial, con múltiples anexos en los que podemos encontrar desde los métodos de cifrado alemanes y sus técnicas de radio hasta un dossier completo de documentos del estado mayor nazi que demuestran el éxito de la red Garbo. Pero además, la narración de Harris es lo suficientemente ágil como para que pueda leerse como una novela de espías especialmente prolija aunque, eso sí, los únicos hechos novelescos que ocurren están en la imaginación de Pujol, que consiguió convencer a sus controladores nazis de que era poco menos que un James Bond secundado por decenas de agentes inexistentes sin moverse de las bastante más prosaicas oficinas del MI5 en Londres.

Para el amante de los libros de historias de la Historia es además una oportunidad para conocer cómo lograron los aliados convencer a Hitler mediante la red Garbo de la existencia de todo un grupo de ejércitos, el FUSAG (Primer Grupo de Ejércitos de los Estados Unidos), listo para invadir Francia por el paso de Calais mientras el ataque real tenía lugar en Normandía, sin duda uno de los episodios más conocidos de la Segunda Guerra Mundial, la llamada operación Fortaleza, plasmada en obras de ficción como La isla de las tormentas de Ken Follet. También es una muestra de cómo los aliados ganaron la guerra de los servicios de información prácticamente desde el principio, consiguiendo engañar completamente a los alemanes. Y resulta curioso que el principal responsable de ello, junto al equipo de Bletchley Park que descifró los códigos Enigma, fuese un español, que lo hizo tan bien que llegó a merecer una Cruz de Hierro alemana y ser nombrado miembro de la Orden del Imperio Británico.
El autor

Tomas Harris
Tomás Harris, mitad español, mitad inglés. fue tratante de arte y artista, y viajó por toda España. Graduado en Cambridge junto a Guy Burgess y Anthony Blunt, entró en el oscuro mundo de la inteligencia británica de la mano del propio Burgess. Posiblemente Harris engrosó las filas del MI5 como resultado de su amistad con Anthony Blunt, enrolado en el servicio secreto británico en 1940.
Tras la guerra, Harris volvió al mundo del arte y pasó la mayor parte de su vida en España. Vivía en Mallorca cuando murió en un accidente de coche en 1964.

"EL SIGNIFICADO DE LA TRAICION" de Rebecca West, Ed. Reino de Redonda, 2.011,



La noción de traición o deslealtad es propia de las naciones más cultas y sofisticadas. Muy corto hay que ser de entendederas para pedir peras al olmo. La historia de los reyes godos en España es un buen ejemplo de monarquías fratricidas, y es de lamentar que no hayamos tenido un Racine, un Marlowe, un Schiller de los Wambas y Chindasvintos y Suintilas. En los tiempos que corren, muchos de estos conceptos – deslealtad o traición- resultan marcianos, hasta tal punto han degenerado tan cruciales materias en la amilanada Europa actual, no digamos en España, el paraíso del tarugo mediático. Por estas razones y por muchas otras que no vienen a cuento, resulta tan esclarecedora como extravagante, la historia de los traidores ingleses del siglo XX, escrita por Rebecca West en El significado de la traición, 1949. No en vano, Shakespeare plasmó como nadie las palpitantes tripas de los personajes más tenebrosos del teatro europeo, por ejemplo el satánico Edmund del Rey Lear. Si su materia procedía del campo de la realidad – los cronicones medievales britanos- o del infinito páramo de su jovial invención, a estas alturas de la película, resulta irrelevante. Rebecca West tiene un olfato de lince para los copiosos Edmund del Telón de Acero. De ahí, la delicia de sumergirse en su enciclopedia de los legendarios topos dela Gran Bretaña durantela Segunda Guerra Mundial y la llamada Guerra Fría.

La historia de John Amery puede valer como ejemplo del tono y calado narrativo del libro. La criatura fue un trasto en su infancia, el niño pasaba de ser un sol a ser una bomba de relojería con patas. Hay personas que siempre tienen quince años, nos dice la autora con fina guasa. La guinda de su semblanza, se nos cuenta, fue su estancia en España, durante la GuerraCivil, en el bando de Franco. Nadie sabe si traficaba con armas o era un sofista consumado, un charlatán distinguido. Sin duda, con tales elementos, la victoria era pan comido. Rebecca West tiene una curiosa teoría sobre Londres, dividido por el Támesis, entre la orilla imperial, la de Westminster y Trafalgar Square, y la orilla canalla, la del Globe, el teatro isabelino de Shakespeare. Amery era un producto de la orilla angelical, la más culta y sofisticada. El humor britano hila tan fino que las más de las veces se queda uno a dos velas. Amery era un caballero, nos dice la autora, que estuvo unida a Herbert George Wells, el creador de El hombre invisible. Disfrutó de todos los privilegios de su clase y los fulminó uno por uno. Un auténtico artista del alambre circense. Colaboró con Himmler en el Berlín nazi y fue confidente de Mussolini en su refugio de Saló, hasta terminar ahorcado en una prisión de Londres en 1945. La constelación de tales semblanzas fascinó a la autora y el lector más arisco quedará atrapado en las turbias redes de tan fantástica lectura.

CÉSAR PÉREZ GRACIA

"LA GUERRA SE GANO EN SUIZA" de Pierre Accoce - Pierre Ouet. Ed. Plaza & Janes. 1.967

"EL CASO DEL ESPIA SORGE" de Hans Otto Meissner



Nadie como Richard Sorge influyó de una manera tan fatídica para Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, pues descubrió que Japón no estaba dispuesto a caer sobre Rusia por la espalda, por lo cual se atrevió Stalin a trasladar las divisiones siberianas para salvar a un Moscú que se hallaba gravemente amenazado por los alemanes. No obstante, ésta fue sólo una de sus más espectaculares acciones de espionaje, entre las cuales se ha de incluir el descubrimiento de los proyectos bélicos de Japón contra Estados Unidos, si bien los japoneses consiguieron probar la culpabilidad de Sorge en este su último gran golpe, por lo cual nuestro hombre no pudo ya salvar el cuello del nudo corredizo que, según parece, puso fin a su vida, en noviembre de 1944, en la prisión de Sugano. Sin embargo, son muchos los hechos que inclinan a dudar de la veracidad de esta versión de su muerte. Richard Sorge, hijo de padre alemán y madre rusa y nieto del secretario particular de Karl Marx, estaba poseído por la ambición de influir en los destinos del mundo mediante el manejo de los hilos entre bastidores.


Sobre el autor

Hijo del prominente diplomático alemán Otto Meissner, Hans-Otto Meissner (1909-1992) estudió derecho en Heidelberg y Cambridge, entrando posteriormente en la carrera diplomática, que lo llevó entre otras ciudades a Londres, Tokio, Moscú y Milán. Cuando la dejó en 1945, publicó una serie de libros que alcanzaron elevadas tiradas.

"EL ALMIRANTE CANARIS" de Karl Heinz Abshagen. Ed. Espasa Calpe 1.962

"MISIONES SECRETAS" de Otto Skorzeny. Ed. Destino. 1.951


La figura de Otto Skorzeny se ha ganado un lugar de privilegio en la hsitoria militar. Así como se han difundido sus fabulosas hazañas, también se lo ha calificado como "el hombre más peligroso de Europa'". Este oficial de la S.S., que tuvo la audacia de arrebatar a Mussolini de las propias manos de los italianos, narra con un estilo claro y ameno sus extraordinarias aventuras. Los esfuerzos de los hombres que fraguaron el ingenioso y audaz plan para llevar a cabo la "MISIÓN MUSSOLINI", nos parecen las fantasías de un novelista imaginativo. Si no tuviéramos la certeza de su realidad, nos resistiríamos a creer que ésta fuera una posibilidad practicable. Esta operación no es más que un capítulo de los muchos que realizó Skorzeny. Durante su azarosa vida, intervino en cuanta misión peligrosa cabe imaginar, desde la organización de los comandos hasta el espionaje y el sabotaje detrás de las líneas enemigas. Pero en ocasiones, como en ésta, la realidad es más fantástica que la imaginación. Pues probablemente no se haya escrito un libro de aventuras tan prodigiosas como las que aquí relata el Mayor Otto Skorzeny. Sieghels 2009-204 paginas con fotografias. N° de ref. de la librería 7279

"LA GUERRA EN LA SOMBRA" de Time Life - Rombo. 1.996

"LOS SECRETOS DEL SERVICIO SECRETO ALEMAN" de Walter Schellenberg. Ed. Mateu. 1.961



Hasta el momento se han publicado informes parciales sobre casos diversos en los que intervino, durante la pasada contienda bélica, el servicio alemán de contraespionaje. Pero la mayor parte de la dccumentación utilizada en ellos era fría e impersonal, y el relato de los hechos se hacía «desde fuera». Por vez primera se nos revelan ahora, desde bastidores y, per parte de quien fue personaje importante del drama, los complejos engranajes que hicieron funcionar la máquina de los servicios secretos alemanes. El autor de este libro, Walter Schellenberg, realizó en forma de Memorias poco antes de su muerte —de modo vivo, apasionante y con una sinceridad que sólo podía darse en quien participa en los hechos narrados— una verdadera disección de los triunfos y fracasos, la organización y los métodos de esta poderosa fuerza en la estructura del Estado nazi. Schellenberg gozó del favor de Heydrich y estuvo en relación con Himmler, conoció y trató a todos los grandes personajes del régimen hitleriano e intervino en las intrigas fraguadas en los círculos más elevados. Pero esto no es todo, sino que su papel personal fue de primera fila en sucesos varios, de la política como de la secreta tramoya, que revolucionaron el mundo e intrigaron ya desde el primer momento las cancillerías. Por ejemplo, y entre ctrcs muchos, la irrupción alemana v rusa en Polonia, el incidente de Venlo, la fuga de Rudolf Hess, el intento de rapto contra el duque de Windsor, el caso del espía Richard Sorge, la operación Cicerón, el atentado contra Hitler, la desgracia del almirante Canaris, e incluso las negociaciones para un armisticio con los occidentales a través del conde Bernadotte. Este libro es un documento de primera magnitud para enjuiciar básicamente la realidad histórica de una época y de una política; un relato veraz y apasionante escrito por el propio jefe de los servicios de contraespionaje nazi en un período crucial de la vida contemporánea.

"LOS SECRETOS DEL DIA D" de Larry Collins. Ed. Planeta. 1.994


El desembarco de Normandía es una de las fechas clave en la historia contemporánea, no sólo de Europa sino también del mundo. Fue la batalla cumbre de la Segunda Guerra Mundial, una operación sin precedentes que tuvo lugar en junio de 1944. Hitler y su Alto Mando tenían los suficientes medios como para haber obligado a los aliados a retirarse inmediatamente después del desembarco. Las consecuencias de una derrota aliada hubieran sido desastrosas: podrían haber muerto dos millones más de judíos en los campos de concentración de Hitler; miles de franceses, alemanes y belgas de la resistencia habrían sido asesinados por los nazis; las bombas atómicas podrían haber repetido su funesta aparición en otras ciudades del mundo. En el corazón de los acontecimientos está un español, Juan Pujol García (Garbo), un brillante doble agente de la Segunda Guerra Mundial que, operando desde la sombra, ayudó a decantar la victoria del bando aliado.

"VIVE PELIGROSAMENTE" de Otto Skorzeny. Ed. Círculo de Lectores. 1.971.




Este libro narra la vida de un soldado contada por el mismo. Ingeniero de profesion, Otto Skorzeny sirvio a su patria como soldado durante la Segunda Guerra Mundial, que termino con el grado de coronel. Se le encomendaron misiones de extraordinaria importancia, destacandose entre ellas la que llevo a cabo mediante la increible hazaña de la liberacion de Mussolini, prisionero de los italianos despues de la rendicion italiana desde el aire. La autobiografia de Skorzeny es libro de texto en las escuelas militares de Estados Unidos, Grecia , Turquia y Suiza; incluso es de lectura obligatoria en la escuela militar de Israel en donde se ha publicado una version en hebre

"ADOLFO KAMINSKY, EL FALSIFICADOR" de Sarah Kaminsky. Ed. Clave intelectual. 2.011.



Descripción : La increíble historia del argentino que salvó 3000 vidas durante la ocupación nazi de París se cuenta en esta biografía que se lee como una novela de espionaje y que atraviesa, desde el lado de los perseguidos, los odios raciales y políticos que jalonaron el siglo xx. “Me llamo Adolfo Kaminsky. Algunos me conocieron como Julien Keller, para otros fui Georges Vernet, Adrien Leconte, Jules, Raphaël o Joseph. Fui el experto en falsificación de documentos de la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Se calcula que mis papeles salvaron a más de 3000 familias judías. Después de la liberación de París, fui reclutado por los servicios secretos franceses para proveer documentos falsos a los soldados que eran lanzados en paracaídas detrás de las líneas enemigas. Luego les suministré documentos a los sobrevivientes de los campos de concentración que se embarcaban clandestinamente hacia Palestina de 1946 a 1948. Más tarde, me puse al servicio del FLN durante la guerra de Argelia, dentro de la red Jeanson: también fabriqué papeles falsos para ellos. Inicié a revolucionarios antifranquistas en las técnicas de falsificación y proporcioné identidades falsas a revolucionarios involucrados en la lucha armada en Guatemala tras el golpe de estado del general Castillo Armas. Hice lo mismo con los griegos que combatían a la dictadura de los Coroneles. No me arrepiento de ninguno de los combates que libré y de los que participé. Actué por convicción, en apoyo a los pueblos víctimas de la opresión, en nombre de la libertad y siguiendo lo que mi conciencia me dictaba. Nací en Buenos Aires en 1925, y aunque me fui de la Argentina muy chico, a los 5 años, conservo un recuerdo sumamente preciso. En este libro está la historia de mi vida.” Sarah Kamisnky nació en Sidi M´hamed, Argelia, en 1979, y heredó los ojos color esmeralda de su padre y la piel color café de su madre argelina. Vive en Francia desde los 3 años y creció pensando que Adolfo Kaminsky era profesor o militar, aunque los rumores y los silencios la hacían sospechar. También algunos raros sucesos. Por ejemplo, lo que pasó aquel día en que su padre fue llamado al colegio porque ella había falsificado su firma para justificar ausencias. Como la niña suponía, a la salida él la reprendió. Pero no por haber falsificado su firma, sino por haberlo hecho mal. Actualmente Sarah es actriz y guionista.

"EL AGENTE ZIG ZAG" de Ben Macintyre. Ed. Critica. 2.009.



Aventuras y desventuras de Eddie Chapman, el espía más asombroso de la Segunda Guerra Mundial
El escritor inglés y colaborador habitual de The Times Ben Macintyre se ha especializado en biografiar, con un estilo asequible al gran público, personajes más o menos oscuros de la Historia. En esta ocasión, el elegido es Eddie Chapman, un delincuente compatriota suyo que se convirtió en doble agente durante la Segunda Guerra Mundial. Tras un trabajo intenso de investigación histórico-periodística, el autor ha recabado todas las informaciones disponibles en los archivos desclasificados recientemente por los servicios de seguridad británicos. Además ha entrevistado a varias de las personas que conocieron directamente a Chapman o a algunos de sus colaboradores más cercanos. Con una buena dosis de imaginación, todo sea dicho, el autor construye una biografía al estilo de una novela de espías poco convencional: acompaña la narración con innumerables citas de las fuentes utilizadas (archivos, entrevistas, prensa de la época, informes oficiales, actas, tesis doctorales recientes sobre el espionaje en la Segunda Guerra Mundial, etc.), adelanta desde el principio todo el itinerario del espía por Europa y, lo más desalentador de todo para el que espere emociones fuertes, se revela desde el principio el bando al que acabará prestando sus servicios. Así las cosas, la originalidad del autor y las sorpresas para el lector quedan reservadas para pequeños detalles irrelevantes en el curso de la historia como, especialmente, los cambiantes estados de ánimo de Chapman en función de sus relaciones con las muchas mujeres que fue acumulando en su historial de mujeriego empedernido, aun más inacabable que el de sus robos antes de la guerra.

La profundidad psicológica con que Macintyre retrata no sólo a Chapman sino a muchas otras de las personas que se entrecruzaron en la vida de este, parece prometedora al principio del libro cuando, por ejemplo, al hablar de la guerra dice Macintyre: “La guerra es demasiado sucia para producir héroes y villanos fáciles; siempre hay hombres y mujeres valientes en el lado equivocado, hombres y mujeres malvados entre los vencedores y, entre ellos, una masa de gente común y corriente que lucha por sobrevivir y comprender. Lejos de los campos de batalla, la guerra obliga a los individuos a realizar elecciones insostenibles en circunstancias que no crearon y que jamás hubieran imaginado. La mayoría de ellos se adaptan, algunos colaboran, y unos pocos descubren una brújula interior que nunca antes supieron que tenían y que les indica el camino correcto.” De acuerdo, no es Tucídides, pero el lector desprevenido puede poner sus esperanzas en que esos presupuestos se vean reflejados en el tono general de la obra que tiene entre sus manos. La prometedora profundidad inicial, sin embargo, queda paulatinamente sustituida por una historia edulcorada y de color rosáceo donde no sólo los británicos nunca emplean la tortura y se limitan a mentir ‘un poco’ cuando no queda más remedio en tiempos de guerra, sino que el oficial de la Abwehr alemana encargado de controlar a Chapman es un antinazi patriota y culto que lee todos los días el Times. Otro ejemplo de idealización poco creíble es el retrato de uno de los jefes del espionaje británico durante la guerra, John Cecil Masterman, quien consideraba la victoria aliada segura porque en el bombardeo del Carlton Club los aristócratas vecinos voluntarios ayudaban a salvar de las llamas la biblioteca y mientras pasaban los libros de mano en mano se comentaban unos a otros los méritos de cada volumen. Cierto es que, más allá del edulcoramiento, el lector encontrará motivos interesantes para la reflexión acerca de cómo en el mundo contemporáneo es imposible una fundamentación ética del Estado, en la medida en que requiere de servicios de seguridad, espionaje, etc. También resultará interesante a quienes gusten de conocer los entresijos del espionaje en la Segunda Guerra Mundial y los avatares militares más directamente ligados a la evolución de los sistemas de detección de transmisiones enemigas así como el uso de la prensa como arma no sólo de propaganda ideológica sino de desinformación al enemigo. Ahí de nuevo aflora el sospechoso papel de adalid de la independencia desempeñado por el Times, para el cual trabaja Macintyre, frente a otras cabeceras que se prestaban a publicar noticias falsas a sabiendas por petición de altos cargos del MI5.

En definitiva, una lectura entretenida, edulcorada, aunque no para todos los públicos (no es muy edificante el cinismo con el que Chapman salta de enamoramiento en enamoramiento intercalados con frecuentes visitas prostibularias; es de agradecer, en cualquier caso, que el autor no entre en detalles ni descripciones escabrosas) con la que podemos pasar un buen rato siguiendo las aventuras y desventuras del espía más peculiar de aquella guerra.

"LA ORQUESTA ROJA" de Gilles Perrault. Ed. Bruguera. 1.982



La vida y “milagros” de Lejb Domb, mas conocido por su "nombre de batalla", Leopold Trepper, es ciertamente, legendaria. Como tal, ha dado lugar a dos libros extraordinario, el primero fue su propia autobiografía, El gran juego (Ariel, Barcelona, tr. Juan de Benavent, IBSN: 84.344.4230 2; 512, pgs), el otro sería el de Gilles Perrault, La orquesta roja, que fue editado por Laia, Barcelona, 1974 con traducción y prólogo de Javier alfada, 582 pgs), que es el que tengo en la mano, si bien existe una edición más reciente (Txalaparta, Tafalla, 2001).

En el de Gilles Perrault (Laia), se informa en la portada: Las actividades de la red de espionaje soviética. La Orquesta Roja, costaron a la Alemania nazi –según el testimonio del jefe del Bauer, almirante Canaris- la viad de 200.000 soldados…”

Esta es solo una nota mas del “curriculum” de Trepper, un hombre discreto que murió como había vivido, luchando por el ideal socialista. Nacido en 1904 en una familia judía de Novy Tard, pueblo de la región de Galitzia, antes polaca y ahora mayoritariamente soviética, se adhirió, aún adolescente, al movimiento de las juventudes sionistas Hachomer Hatzair, y con tan sólo veinte años emigró a Palestina, entonces bajo el mandato británico, donde contribuyó a fundar el grupo comunista Unidad que preconizaba la unidad de, acción de judíos y árabes "principio básico de la paz en Oriente Próximo", según sus propias palabras.

Expulsado por los británicos de Palestina en 1929, pasa tres años en Francia, donde milita en un grupo de comunistas extranjeros, antes de viajar a Moscú bajo el pretexto de estudiar en una universidad especializada, pero, en realidad, para entrevistarse con el jefe de los servicios de información del ejército soviético.

En los años que preceden a la segunda mundial, funda en Bruselas la temible Orquesta Roja, cuyos músicos enviarán a Moscú, a partir de la entrada en guerra de la Unión Soviética en 1941, más de 2.000 despachos de gran importancia redactados por "290 agentes que no eran espías profesionales, sino furibundos antinazis de diversas nacionalidades".

Fue de esta red de donde partió la formación exacta que anunciaba a José Stalin la fecha exacta de la entrada en guerra de Alemania contra la URSS: en la madrugada del domingo 22 de junio. Pero Stalin no lo creyó. Pero los hechos tienen la cabeza dura: el 2 de Junio de 1941, los nazis invaden las repúblicas occidentales de la URSS… todo parece en orden para el alto mando de la Wehrmacht. Sin embargo, en los cuarteles de la Abwehr (inteligencia militar alemana) tienen razones para estar preocupados: el tranquilo éter se ve repentinamente ocupado por decenas de emisoras, radiando desde todas las ciudades de los países ocupados y desde el interior del Reich. Se trata de la OS1 (Organización Especial nº1, servicios de inteligencia exterior de la URSS), también conocida como Orquesta Roja.

En 1945, al final de la segunda guerra mundial, es repatriado, como todos los demás espías soviéticos que trabajaron en Europa occidental, y recibido en Moscú con todos los honores por importantes personalidades que, nada más felicitarle, le envían a la cárcel de Lubianka y a otros lugares de detención, donde permanecerá diez años hasta ser declarado inocente y puesto en libertad. Trepper volvió entonces a su país de origen, Polonia, en cuya capital residirá veinte años y asumirá la presidencia de la Asociación Cultural Judía. Pero en octubre de 1973, cuando las autoridades polacas le retiran su pasaporte, amenaza con suicidarse si no es autorizado a abandonar el país, lo que conseguirá tres años después, en 1976.

Con todos aquellos que le abordaban en la calle, Trepper se creía en el deber de hablar de política para advertirles que "la tercera guerra mundial ha empezado ya". El intrépido espía soviético no opinaba, según su viuda, "nada positivo" de la actual política del Kremlin, y "se había solidarizado con el movimiento progresista en Polonia, por lo que la reciente toma del poder por el Ejército le decepcionó". A Leopold Trepper le hubiese gustado escribir un último libro, Mi testamento político, pero la enfermedad que contrajo en las celdas estalinistas le impidió realizar su deseo. Un repaso de su obra, La Orquesta Roja nos lleva en primera persona a la historia de esta red de espionaje, liderada por Leopold Trepper, y su lucha contra la Gestapo y la Abwehr, una organización de cientos de agentes infiltrados hasta los más altos escalafones del Reich, responsable de miles de informes, desde los números de bajas nazis hasta los datos de la producción militar, claves para la victoria del Ejercito Rojo. El relato está lleno de alegrías pero también de traiciones, pasando por las extrañas relaciones que se establecen entre sus protagonistas y los sabuesos que los persiguen. Una lectura más que recomendable para descubrir uno de los episodios menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial.

"EL HOMBRE QUE NUNCA EXISTIO" de Ben Macintyre. Ed. Crítica. 2.011




"El periodista Ben Macintyre cuenta como se orquestó una de las trampas más productivas de la II Guerra Mundial:
En 1943 aparece en la costa de Punta Umbría (Huelva) el cadaver de William Martin con un maletín encadenado a su cuerpo. En el maletín hay unos mapas y documentos que detallan el plan de desembarco de los ingleses en Grecia. Los militares españoles entregan los documentos a los nazis y estos, entrando en la trampa, se apreseuran a organizar la defensa de las costas helenas. 3 meses despues los aliados atacan Sicilia, İtalia con èxito. Copio, a continuación, el prefacio en el que el autor explica las nuevas fuentes que utilizó para elaborar su libro:
Prefacio

"En las primeras horas del 10 de julio de 1943, soldados británicos, de la Commonwealth y estadounidenses desembarcaron en la costa de Sicilia en el primer asalto aliado contra la «Fortaleza Europa» de Hitler. A posteriori, la invasión de la isla italiana fue un triunfo, un giro decisivo en la guerra y un escalón vital en el camino hacia la victoria en Europa. La ofensiva (el mayor desembarco anfibio intentado hasta entonces) había estado planeándose durante meses, y aunque el combate fue feroz, el número de bajas entre los Aliados fue reducido. De los ciento sesenta mil soldados que participaron en la invasión y conquista de Sicilia, más de ciento cincuenta y tres mil estaban vivos al final. El hecho de que tantísimos hubieran podido sobrevivir se debió, en buena medida, a un hombre que había muerto seis meses antes. El éxito de la invasión de Sicilia dependió del uso de una fuerza abrumadora, la logística, el secreto y la sorpresa. Pero también de una amplia red de imposturas, y de un engaño en particular: una trama inventada por un equipo de espías dirigido por un abogado inglés.
Me topé por primera vez con el extraordinario Ewen Montagu mientras investigaba para un libro anterior, El agente Zigzag, que se ocupa del agente doble de la segunda guerra mundial Eddie Chapman. Abogado en su vida civil, Montagu fue uno de los oficiales del Departamento de Inteligencia Naval encargados de supervisar a Chapman, pero se haría más famoso como escritor con la publicación, en 1953, de The Man Who Never Was («El hombre que no existió», en su traducción castellana), un relato del engaño que ideó en 1943 con el nombre en clave de «Operación Carne Picada». En un libro posterior, Beyond Top Secret Ultra, escrito en 1977, Montagu mencionaba «algunos memorandos que, en circunstancias muy especiales y por una razón muy particular, se me permitió conservar». Esa extraña digresión se me quedó grabada en la memoria. Las «circunstancias muy especiales», di por sentado, debían relacionarse con la escritura de El hombre que nunca existió, que el Comité de Inteligencia Conjunto autorizó y sometió a un examen minucioso. Pero no podía recordar ningún otro caso en el que se hubiera permitido «conservar» documentos clasificados a un oficial de inteligencia. De hecho, conservar material del más alto secreto es exactamente lo que se supone que los funcionarios de los servicios de inteligencia no deben hacer. Y, además, si Ewen Montagu los había conservado durante tantos años después de la guerra, ¿dónde se encontraban ahora? Montagu murió en 1985. Ninguno de los obituarios mencionó entonces el destino de sus papeles. Me entrevisté con su hijo, Jeremy Montagu, una destacada autoridad en instrumentos musicales de la Universidad de Oxford. Con un brillo inconfundible en los ojos, Jeremy me condujo a una habitación de la planta superior de su laberíntica casa oxoniense y de debajo de una cama sacó un baúl de madera grande y polvoriento. Dentro había legajos de archivos del MI5, el MI6 y el Departamento de Inteligencia Naval, algunos de los cuales estaban atados con un cordel y tenían el sello de «máximo secreto». Jeremy me explicó que, tras la muerte de su padre, algunos de sus papeles habían sido trasladados al Museo Imperial de la Guerra, donde todavía estaban a la espera de ser catalogados, pero que el resto estaba tal y como él lo había dejado en el baúl: cartas, memorandos, fotografías y notas de trabajo relacionadas con la trama implementada en 1943, así como los manuscritos originales de sus libros, sin censura. Junto a todo ello estaban también las doscientas páginas de la autobiografía inédita de Montagu y, lo que quizá fuera lo más importante, una copia del informe oficial y secreto sobre la Operación Carne Picada, el engaño más osado, extraño y exitoso llevado acabo durante la segunda guerra mundial.
Si mi descubrimiento de esos papeles parece algo sacado de una película de espías, es probable que ello no sea accidental: Montagu poseía un sentido espléndido para lo dramático y tenía que saber que los documentos serían descubiertos algún día. Más de medio siglo después de su publicación, El hombre que nunca existió no ha perdido un ápice de su interés como intriga bélica, pero se trata de un relato incompleto, como por lo demás siempre se pretendió que fuera. El libro se escribió a petición del gobierno con el fin de ocultar ciertos hechos; y en determinadas partes es incluso deliberadamente engañoso. Ahora, en cambio, gracias al relajamiento de las normas gubernamentales relativas al secreto oficial, los documentos recientemente desclasificados en los Archivos Nacionales y el contenido del viejo baúl de Ewen Montagu, es posible contar por primera vez la historia completa de la Operación Carne Picada. El plan nació en la mente de un novelista, y cobró forma a travésdel elenco de personajes más insólito: un abogado brillante, una familia de empresarios fúnebres, un patólogo forense, un buscador de oro, un inventor, un capitán de submarino, un espía inglés travestido, un piloto de carreras, una bonita secretaria, un nazi crédulo y un almirante gruñón al que le encantaba la pesca con mosca. Esta operación de engaño, que apuntaló la invasión de Sicilia y contribuyó a ganar la guerra, giró alrededor de un hombre que nunca existió. Pero tanto las personas que lo inventaron como aquellas que creyeron en él, así como todos aquellos que le debieron la vida, ciertamente sí existían.
Ésta es su historia
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Ben Macintyre

"EL REY TRAIDOR" de Martin Allen. Ed. Tusquets editores. 2.001




El rey Eduardo VIII de Inglaterra, tío de la actual reina Isabel II, ha pasado a la historia popular rodeado de un aura romántica. Su abdicación en 1936 se consideró como un sacrificio supremo para poder desposar a la americana Wallis Simpson, divorciada de un primer matrimonio. Sin embargo, Martin Allen revela la oscura realidad de este falso mártir del amor y de los prejuicios de la sociedad británica.



El rey traidor ofrece un retrato nuevo y estremecedor de hasta qué insospechados niveles llegaron las simpatías nazis del duque de Windsor, y de las verdaderas razones de la abdicación. Es la extraordinaria historia del ex monarca que traicionó a su país y alteró el curso de la segunda guerra mundial. De paso obtenemos una fascinante panorámica de la Europa de entreguerras, con personajes tan llamativos como el millonario y espía Charles Eugène Bedaux, que no desentonaría en ninguna novela del género, y escenarios como la Lisboa y el Madrid de 1940, verdaderos nidos de conspiraciones y espionaje.


Esta biografía es el resultado de tres años de investigación en archivos europeos y americanos. Los papeles de su padre, Peter Allen, insigne historiador británico, fueron los que pusieron a este joven investigador sobre la tenue pista, que fue borrada casi por completo después de la guerra siguiendo instrucciones de la Corona británica, en connivencia con los gobiernos de Londres y Washington. El resultado, sin embargo, ha valido la pena. Se trata de un libro apasionante sobre un periodo crucial de la historia europea, que cambiará definitivamente la imagen del ya célebre duque de Windsor: nunca más será el rey enamorado; a partir de ahora será el rey traidor.