Mostrando entradas con la etiqueta ESPAÑA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ESPAÑA. Mostrar todas las entradas

"Madrid, Londres, Berlin" de Javier Juarez. Ed. Planeta (2.005)

Madrid, Londres, Berlín. En este triángulo geográfico nacieron, durante la Segunda Guerra Mundial, las incipientes redes de inteligencia y espionaje que cambiaron, en numerosas ocasiones, el curso de la Historia Contemporánea. Javier Juárez desvela la implicación de España en una batalla clandestina a través de sus espías, que fueron considerados a menudo poco ortodoxos para el código del espionaje internacional. Agentes franquistas que se convirtieron en una pieza fundamental de la complicada red de espionaje al servicio del Eje, pero también del bando Aliado. Una colaboración intensa y peligrosa que terminó, para muchos, en un campo de internamiento. Jugadores de fútbol, periodistas, toreros e importantes diplomáticos como el duque de Alba se vieron envueltos en una peligrosa doble, y hasta triple vida llena de peripecias entre viajes y tinta invisible, audacia, fugas y engaños que conforman la desconocida historia de los espías de Franco al servicio de Hitler. Javier Juárez, nacido en Madrid en 1968, es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Terminados sus estudios universitarios cursó un máster en información económica impartido por la Universidad Complutense de Madrid y la Asociación de Periodistas de Información Económica y Monetaria en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y sobre el Mercado Único organizado por la Universidad Politécnica de Madrid. Su labor periodística ha estado vinculada durante varios años a los servicios informativos de Telemadrid donde ha ocupado diferentes puestos como el de redactor jefe de información económica, coordinador del informativo de noche y editor de los informativos de fin de semama.Gran estudioso de la historia del siglo xx, deja ver en su primer libro su pasión por la Guerra civil española y la II Guerra Mundial.

"PAPA ESPIA" de JImmy Burns Marañon. Ed. Debate. 2.010



Una historia real con una trama y personajes propios de las novelas de John Le Carré.

Papá espía es la crónica de las actividades de espionaje y propaganda desarrolladas en la España de los años 40, contada a través del trabajo diplomático del encargado de prensa de la embajada británica Tom Burns, padre del autor.

Cuando estalló la guerra en 1939, Burns entró en el Ministerio de Información, que en realidad era el ala propagandística de los servicios secretos. Al frente de dicho cargo, Burns tuvo un destacado papel en la en la guerra de propaganda contra los nazis, que en ese momento tenían un acceso casi absoluto a los medios españoles. El régimen, aunque teóricamente neutral, no disimulaba sus gestos de amistad hacia las potencias del Eje, y España se convirtió en un hervidero de espías nazis que intentaban conquistar el apoyo del país para la causa del Eje. La tarea de Burns era hacer todo lo posible para que Franco se mantuviera neutral con el fin de proteger Gibraltar y el acceso al Mediterráneo occidental.

Historia real con una trama propia de las mejores novelas de espías, Papa espía es el retrato de una convulsa época, con la Operación Mincemeat o los míticos Kim Philby y Juan Pujol (alias Garbo) como telón de fondo.

"SERVICIO ESPECIAL" de Jose Ignacio San Martin Ed. Planeta. 1.983.


Autor de este libro , que lo escribió en el período comprendido entre finales de febrero y primeros de septiembre de 1981, mientras se encontraba en prisión preventiva.

Destaca en el contexto de la obra que los fallos y deficiencias del sistema actuaron en su contra más que los méritos de sus adversarios, citando a este respecto una frase de Ángel Ossorio y Gallardo en su libro sobre Cambó: “Los regímenes no se derrumban por el ataque de sus adversarios, sino por la aflicción y el alejamiento de quienes deberían sostenerlos”.

"JUEGO DE TOPOS" de Desmond Bristow & Bill Bristow. Ediciones B. 1.993.


Memorias del jefe de la sección española del servicio secreto británico.

"ESPIONAJE, ESPAÑA 1936 - 1.939" de Pastor Petit. Ed. Bruguera. 1.977



Los Servicios de Espionaje en la Guerra Civil Española (1936 -1939). Libro que narra algunos episodios del espionaje en la guerra civil.

"PATRIA. UNA ESPAÑOLA EN EL KGB" de Javier Juarez

Africa de las Heras fue la única española o español que alcanzó el grado de coronel del KGB durante los años de la guerra fría. África nació en Ceuta en 1909 en el seno de una familia militar. Por diferentes motivos, desde joven renegó de sus orígenes y abrazó la causa socialista y luego comunista. Ingresó en el PSUC y tuvo un puesto de responsabilidad en el Comité de Milicias y en las patrullas de control. En Barcelona, conoció a los principales dirigentes del PSUC como Gregorio y Antonio López Raimundo, Margarita Abril o Caridad y Ramón Mercader. Al igual que estos dos últimos, África fue captada por el NKVD (el antecesor del KGB) en Barcelona. Aunque este episodio de su biografía es bastante opaco, no existen dudas de su misión en México para recopilar información para cometer el asesinato de Trotsky.
Después de la capitulación alemana en 1945, África trabajó para el servicio de inteligencia exterior de la Unión Soviética. Lo hizo con varios seudónimos, aunque el más habitual en sus comunicaciones con el Centro, la sede del KGB en Moscú, fue el de Patria. Su primer destino fue París, donde África se hizo pasar por modista de alta costura. En la capital francesa se reencontró con algunos antiguos compañeros de partido. En París conoció al escritor uruguayo Felisberto Hernández. África, dotada de una belleza extraordinaria, captó pronto su atención. Para entonces, Moscú le encomendó la tarea de establecer y coordinar las actividades de los residentes ilegales (espías soviéticos sin vínculos con las embajadas de la URSS) en el cono sur latinoamericano. Cuando Hernández, un escritor conocido por su vehemencia anticomunista, le pidió que se casara con él y vivieran juntos en Uruguay, África ya había planeado la siguiente fase de su labor.
Se estableció en Montevideo, primero utilizando como tapadera para su labor un estudio de costura. Después se separó y montó un negocio de antigüedades. Con Valentino Marchetti, alto funcionario de la Internacional Comunista constituyó una de las células más activas del KGB en América del Sur durante casi dos décadas. De aquella época quedan sus contactos indirectos con el Ché Guevara y con Salvador Allende. África regresó a Moscú a finales de los años 60. Desde entonces, y hasta su muerte en 1988, entrenó a jóvenes agentes que iban a desempeñar misiones en el exterior. África de las Heras, Patria, María de la Sierra, Ivonne, María Luisa de las Heras, etc. Está enterrada en Moscú en el cementerio que la extinta Unión Soviética reservaba para sus héroes. De hecho, además de ser nombrada coronel, África fue condecorada en casi una decena de ocasiones. Su cuerpo reposa junto a la tumba de Ramón Mercader y muy cerca de la lápida de otro insigne agente soviético: el británico Kim Philby.

"AMEDO, EL ESTADO CONTRA ETA" de Melchor Miralles y Ricardo Arques

"EL AGENTE ZIG ZAG" de Ben Macintyre. Ed. Critica. 2.009.



Aventuras y desventuras de Eddie Chapman, el espía más asombroso de la Segunda Guerra Mundial
El escritor inglés y colaborador habitual de The Times Ben Macintyre se ha especializado en biografiar, con un estilo asequible al gran público, personajes más o menos oscuros de la Historia. En esta ocasión, el elegido es Eddie Chapman, un delincuente compatriota suyo que se convirtió en doble agente durante la Segunda Guerra Mundial. Tras un trabajo intenso de investigación histórico-periodística, el autor ha recabado todas las informaciones disponibles en los archivos desclasificados recientemente por los servicios de seguridad británicos. Además ha entrevistado a varias de las personas que conocieron directamente a Chapman o a algunos de sus colaboradores más cercanos. Con una buena dosis de imaginación, todo sea dicho, el autor construye una biografía al estilo de una novela de espías poco convencional: acompaña la narración con innumerables citas de las fuentes utilizadas (archivos, entrevistas, prensa de la época, informes oficiales, actas, tesis doctorales recientes sobre el espionaje en la Segunda Guerra Mundial, etc.), adelanta desde el principio todo el itinerario del espía por Europa y, lo más desalentador de todo para el que espere emociones fuertes, se revela desde el principio el bando al que acabará prestando sus servicios. Así las cosas, la originalidad del autor y las sorpresas para el lector quedan reservadas para pequeños detalles irrelevantes en el curso de la historia como, especialmente, los cambiantes estados de ánimo de Chapman en función de sus relaciones con las muchas mujeres que fue acumulando en su historial de mujeriego empedernido, aun más inacabable que el de sus robos antes de la guerra.

La profundidad psicológica con que Macintyre retrata no sólo a Chapman sino a muchas otras de las personas que se entrecruzaron en la vida de este, parece prometedora al principio del libro cuando, por ejemplo, al hablar de la guerra dice Macintyre: “La guerra es demasiado sucia para producir héroes y villanos fáciles; siempre hay hombres y mujeres valientes en el lado equivocado, hombres y mujeres malvados entre los vencedores y, entre ellos, una masa de gente común y corriente que lucha por sobrevivir y comprender. Lejos de los campos de batalla, la guerra obliga a los individuos a realizar elecciones insostenibles en circunstancias que no crearon y que jamás hubieran imaginado. La mayoría de ellos se adaptan, algunos colaboran, y unos pocos descubren una brújula interior que nunca antes supieron que tenían y que les indica el camino correcto.” De acuerdo, no es Tucídides, pero el lector desprevenido puede poner sus esperanzas en que esos presupuestos se vean reflejados en el tono general de la obra que tiene entre sus manos. La prometedora profundidad inicial, sin embargo, queda paulatinamente sustituida por una historia edulcorada y de color rosáceo donde no sólo los británicos nunca emplean la tortura y se limitan a mentir ‘un poco’ cuando no queda más remedio en tiempos de guerra, sino que el oficial de la Abwehr alemana encargado de controlar a Chapman es un antinazi patriota y culto que lee todos los días el Times. Otro ejemplo de idealización poco creíble es el retrato de uno de los jefes del espionaje británico durante la guerra, John Cecil Masterman, quien consideraba la victoria aliada segura porque en el bombardeo del Carlton Club los aristócratas vecinos voluntarios ayudaban a salvar de las llamas la biblioteca y mientras pasaban los libros de mano en mano se comentaban unos a otros los méritos de cada volumen. Cierto es que, más allá del edulcoramiento, el lector encontrará motivos interesantes para la reflexión acerca de cómo en el mundo contemporáneo es imposible una fundamentación ética del Estado, en la medida en que requiere de servicios de seguridad, espionaje, etc. También resultará interesante a quienes gusten de conocer los entresijos del espionaje en la Segunda Guerra Mundial y los avatares militares más directamente ligados a la evolución de los sistemas de detección de transmisiones enemigas así como el uso de la prensa como arma no sólo de propaganda ideológica sino de desinformación al enemigo. Ahí de nuevo aflora el sospechoso papel de adalid de la independencia desempeñado por el Times, para el cual trabaja Macintyre, frente a otras cabeceras que se prestaban a publicar noticias falsas a sabiendas por petición de altos cargos del MI5.

En definitiva, una lectura entretenida, edulcorada, aunque no para todos los públicos (no es muy edificante el cinismo con el que Chapman salta de enamoramiento en enamoramiento intercalados con frecuentes visitas prostibularias; es de agradecer, en cualquier caso, que el autor no entre en detalles ni descripciones escabrosas) con la que podemos pasar un buen rato siguiendo las aventuras y desventuras del espía más peculiar de aquella guerra.

"JAQUE AL REY" de Santiago Segura. Ed. Planeta. 1.983

"EL PROCESO DE MOSCU EN BARCELONA" de Julian Gorkin. Ed. Aymà, 1974



El libro relata las maquinaciones del Partido Comunista de España durante la Guerra Civil Española contra el POUM al que acuso, en un proceso como los que hubo en Moscu en los años 30, se espionaje a favor del bando sublevado del General Franco.


Julián Gómez García, conocido con el seudónimo de Julián Gorkin, revolucionario profesional nacido en 1901 en Benifairó de les Valls (Camp de Morvedre, Valencia), hijo de una familia aragonesa de clase trabajadora recientemente instalada en el pueblo, se crió en un entorno familiar exaltadamente republicano. Empezó a militar en las Juventudes Socialistas Valencianas de las que pasó a ser su Secretario General en 1918, con tan sólo 17 años, al tiempo que dirigía su órgano de prensa La Revuelta, donde se mostraba fiel aprendiz del encendido lenguaje político de Blasco Ibáñez.





El Partido Comunista, reforzado gracias al apoyo soviético al gobierno republicano, maniobró hasta provocar los tristemente famosos y trágicos “Sucesos de mayo de 1937” una serie de incidentes armados en Barcelona, considerados como ‘una guerra civil dentro de la guerra civil’, que culminaron con la toma de la ciudad por las tropas gubernamentales y la disolución del POUM, siendo Julián Gorkin acusado de haber promovido los incidentes y de ser espía al servicio de los nacionalistas, e incluso de Hitler, por lo que fue arrestado en junio de 1937, juzgado y condenado a 15 años de separación de la convivencia social como reo de un delito de rebelión, por lo que se le mantuvo en prisión hasta la caída de Cataluña, a finales de enero de 1939, momento que aprovechó para huir de España, atravesando la frontera francesa, afincándose en París.

"LOS SECRETOS DE LA GUERRA CIVIL" de Domenec Pastor Petit. Ed. Robin Book. 2.011



Durante la guerra civil española se produjeron actividades de resistencia por parte de grupos más o menos organizados tanto en el bando republicano como entre los insurgentes. En unas ocasiones realizaban meras tareas de información y propaganda mientras que en otras ejercían el sabotaje indiscriminado.

Pero, ¿a quienes obedecían los saboteadores? ¿Cuáles fueron las principales acciones que se produjeron en la retaguardia de ambos bandos? ¿Quiénes fueron los espías que colaboraban en cada zona? ¿Hubo activistas que trabajaron al tiempo en la nómina de los dos ejércitos? ¿Qué papel tuvieron las embajadas extranjeras?

El libro desvela numerosos documentos que abren vías de investigación a las nuevas hornadas de historiadores. Centenares de expedientes y archivos puestos al descubierto que desentrañan qué sucedió en pueblos y ciudades de ambos bandos. Entre estos destaca uno especialmente: el que recuerda la ocupación de Melilla por un grupo de legionarios la mañana del 17 de julio de 1936 y cómo estos eliminaron a toda la oposición melillense en la planicie de Rostrogordo. Allí permanece su fosa común.

El autor

Domènec Pastor Petit (L’Hospitalet, 1927) es historiador y especialista en servicios de inteligencia. Ha escrito más de 60 libros, entre los que destacan algunos fundamentales para comprender el desarrollo y evolución de la guerra civil española, como el Diccionario enciclopédico del espionaje, La República devastada, Espies catalans, La cinquena columna a Catalunya y Hollywood responde a la Guerra civil. Sus sólidas convicciones democráticas y pacifistas le han llevado a ser una referencia en la labor de numerosos investigadores.



Este libro presenta datos y hechos poco conocidos de la Guerra Civil. Gracias a los libros de texto, los manuales y las hemerotecas podemos saber el desarrollo militar de la guerra civil española así como su cronología. Pero es la labor investigadora de personajes como Pastor Petit la que nos han llevado a conocer en toda su magnitud este hecho trascendental que cambió la historia de España para siempre.

"LA CIA EN ESPAÑA" de Alberto Grimaldos. Ed. Debate. 2.011



Alfredo Grimaldos ha investigado el papel de la CIA en este proceso: desde las simpatías con Franco a la relación con el PSOE, pasando por su apoyo al 23-F. Y habla sobre la inmunidad que aún posee la agencia, como revelaron los más de 100 vuelos ilegales en territorio español.

Con su libro, La CIA en España, Grimaldos incide en el papel que tuvieron los servicios secretos estadounidenses para desactivar la posibilidad de un cambio social profundo tras la muerte de Franco. Según apunta, la agencia ha marcado en buena medida los acontecimientos políticos recientes. Además, su presencia se mantiene. El control apenas existe sobre las bases estadounidenses en la península. Y no por casualidad, en septiembre de este mismo año la Unión Europea reprobaba al Gobierno español sus obstáculos a la investigación de los vuelos ilegales de la CIA en aeropuertos españoles.

DIAGONAL: ¿Qué papel real tuvo la CIA durante la Transición?
ALFREDO GRIMALDOS: Antes había presencia de la CIA, pero todo esto comienza en los años ‘70. Cuando Nixon se ve con Franco, se encuentra a una persona muy deteriorada, que incluso se queda dormido mientras le hablan. Entonces Nixon se preocupa: “¿Qué va a pasar cuando éste muera?”, se pregunta. Hay que tener en cuenta que en ese momento, en medio de la Guerra Fría, España es una plaza estratégica muy importante y Franco es un aliado contra el comunismo. Por eso los americanos ven necesario tutelar el proceso. Y más aún tras la Revolución de los Claveles en Portugal.

D.: ¿Qué pasos comienzan a darse?
A. G.: Yo digo que la Transición española se diseña en la sede central de la CIA. Los americanos tutelan todo el proceso. Toman contacto con todos los sectores: con los servicios de información, con los altos mandos del Ejército e incluso, y esto está acreditado, con Carrillo. Y después de hablar con él se tranquilizan, les dice que está por el cambio pacífico, que no va a pasar nada grave.

D.: Uno de los aspectos que más se intenta entonces es reorientar a la oposición.
A.G.: Aquí es clave sobre todo la refundación del PSOE. El Partido Socialista histórico ya no representaba a nadie, no contaba con peso sobre lo que se estaba cociendo aquí, ni en la lucha antifranquista cotidiana. Tenía mucho más protagonismo el comunismo tradicional, el PCE, y movimientos anarquistas por otro lado. En el Congreso de Suresnes, en 1974, lo que hacen es reinventarse un partido aprovechando unas siglas históricas. El PSOE del que hacen secretario general a Felipe González es un PSOE inventado. El dinero y la cobertura política lo pone fundamentalmente el partido socialdemócrata alemán, que canaliza también dinero de la CIA. Los mismos miembros del Servicio de Inteligencia español, el SECED, toman contacto con el PSOE. E incluso escoltan hasta Suresnes a Felipe González, le dan la documentación y le llevan. Estamos hablando del SECED, el servicio de Carrero Blanco. Y el militar José Faura, que acompañó a González, pasa a ser jefe del Estado Mayor del Ejército en el ‘94, con González ya en el poder.

Reprimir la República

D.: ¿En qué medida sucede algo similar con el Partido Comunista?
A.G.: Bueno, hay que tener en cuenta que Carrillo es un personaje algo turbio. En 1977 es el primer líder comunista que visita EE UU, que es recibido allí en loor de multitudes y es nombrado doctor Honoris Causa. Lo que hace Carrillo es aceptar la Transición impuesta desde arriba, el rey como heredero de Franco y contribuye decisivamente a acabar con quienes peleaban por la ruptura democrática. En 1977, cuando los legalizan, asumen la bandera monárquica y a partir de ese momento la consigna es reprimir la bandera republicana. Conservo todavía una bandera republicana rota por varios trozos por los servicios de seguridad del PCE.

D.: ¿Qué peso tuvo la CIA en episodios concretos, como el 23-F?
A.G.: Está claro que la CIA lo sabía. En 1981 se encontraba aquí. El ejemplo lo tienes en el edificio donde estaba ubicado el departamento de contrainteligencia y el alto Estado Mayor de Inteligencia: el alquiler lo pagaba la CIA. Los agentes españoles por la mañana trabajaban para la patria y por la tarde para la CIA. Y la CIA está al tanto de todo lo que pasa. El comandante José Luis Cortina, la persona que coordinaba la operación, era un hombre muy vinculado a los servicios norteamericanos. Las dos últimas visitas que hace antes de que Tejero entre al Congreso es al nuncio del Vaticano, Monseñor Antonio Inocenti; y al embajador de EE UU en Madrid, Tenence Todman. Como siempre, el Imperio y la Iglesia santifican el golpe. Ese día, desde primeras horas de la mañana, un contingente de la VI flota norteamericana se encuentra de operaciones cerca de la costa de Valencia. Cuando todavía no está resuelto el golpe y parece que puede ir adelante, hacen gracia las declaraciones del secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, cuando asegura que ‘el asalto al Congreso de los Diputados es un asunto interno de los españoles’.

D.: ¿La CIA era consciente de que el golpe iba a fallar?
A.G.: Bueno, hay que tener en cuenta que el 23-F es un golpe muy extraño. El golpe lo apoyan. La CIA tenía contactos con los golpistas y conocía el estado de opinión de los cuarteles. Pero otros sectores también están pendientes de si el golpe funciona o no. Aquí hay una actitud muy ambigua por parte de la Casa Real. A últimas horas de la noche, cuando se ve que el golpe no tira para adelante, alguien dice haber encontrado un telegrama dirigido al capitán general Jaime Milans del Bosch, uno de los promotores del golpe. En él se lee: ‘Jaime, a partir de este momento vas contra la Corona’. Que es como decir: ‘Jaime, ahora no damos el golpe, sino que salvamos a España de vosotros’.

D.: Y el rey sale muy fortalecido después de ese día.
A.G.: El rey sigue donde está no por su actuación. Hay una gran cantidad de libros que dejan al rey muy en entredicho. ¿Por qué sigue? Por el control absolutamente férreo que existe de los medios de comunicación. Si los medios se pasasen un puente, cuatro o cinco días, publicando todas las actuaciones del rey el 23-F y todas sus chorizadas, cuando llegase el lunes la Monarquía se habría acabado. El ‘juancarlismo’ se alimenta de la ignorancia, del mito y la desinformación.

D.: ¿Qué presencia mantiene todavía la agencia?
A.G.: Yo he investigado sobre todo hasta principios de los ‘80. Analizo el primer gran ciclo. Ese ciclo termina una vez que muere Franco y cuando ven que han amarrado bien la Transición. A su sucesor le dan el visto bueno. Juan Carlos I es el candidato de la CIA. Viaja varias veces a EE UU antes de llegar al trono y su primer viaje internacional también es a EE UU. Y finalmente llega el Gobierno socialista, que ellos mismos han reinventado; es el que se encarga de meter a España en la OTAN. Con eso se cierra ese ciclo. Ahora es diferente, pero por lo que se ve siguen haciendo lo que quieren. Las bases nadie las controla. Y suponen una plataforma de agresión contra Oriente Medio. Con el asunto de los vuelos de la CIA se hizo una lista de los todos los que participaron en el vuelo; pues bien, resulta que tenían todos cobertura diplomática. Por mucho que diga Zapatero, aquí no hay voluntad política para esclarecer lo que ha pasado. Siguen haciendo lo que les viene en gana.

"LOS SECRETOS DEL FRANQUISMO" de Eduardo Martin de Pozuelo. Ed. Libros de vanguardia. 2.007



En los bajos fondos de la historia, los espías se afanan en busca de hechos relevantes, lejos de los grandes estadistas que pagan sus honorarios. Todo lo que interceptan, los informes que generan, a veces aparentemente insignificantes como el estado de ánimo de un dirigente aliado, se guardan con máximo secreto durante años. Nadie se acuerda de ellos cuando medio siglo después pueden ser consultados. La historia ya está escrita con los grandes gestos, con las decisiones políticas ineluctables. Este libro bucea en esos documentos que ocuparon un lugar privilegiado en las mesas de quienes decidían el destino del mundo, en especial los que el espionaje norteamericano recopiló desde la II República hasta 1975. En los sótanos de nuestra historia, vemos cómo los nazis instalados en España apoyaron la sublevación de 1936 antes de lo supuesto hasta ahora, cómo Franco salió tan disgustado de Hendaya que prefirió no cumplir nada de lo que había firmado, cómo transcurrió el encuentro del Caudillo y el Duce según el relato de un chofer confidente, cómo se ayudaron la Alemania nazi y la España fascista en la persecución de sus respectivos disidentes, cómo Franco apoyó una guerra soterrada contra los aliados en Gibraltar cuando ya procuraba complacerlos porque ganaban la guerra... Destacan los minuciosos informes que los americanos redactaron para entender a ese personaje tan incómodo que les convenía como aliado, Franco, que no soportaba a los protestantes y que se creyó inmortal hasta que tuvo un accidente de caza. Los papeles recogen también la tortuosa relación entre Franco y don Juan, que decidió la suerte de España, un análisis norteamericano sin piedad de la Iglesia española durante el franquismo y el seguimiento de la sucesión, un alarde de eficacia de los servicios de inteligencia de la Casa Blanca, que nos muestra su temor a que Carrero Blanco relevara al Generalísimo.

"CHECAS DE MADRID" de Cesar Vidal. Ed. Planeta. 2.007.



En la introducción de esta obra, que lleva por subtítulo ‘Las cárceles republicanas al descubierto’, el propio César Vidal revela que narra cómo “se creó en España un sistema represivo que dio lugar a una red de establecimientos donde se detenía sin respeto alguno a las garantías legales mínimas, se torturaba y se asesinaba”. Según este historiador, semejante comportamiento costó en la provincia de Madrid más muertos que la dictadura de Pinochet.

Vidal también explica que ‘Checas de Madrid’ se divide en cuatro partes. En la primera, describe la creación del primer Estado totalitario de la Historia. En la segunda, se centra en el establecimiento del sistema de checas en Madrid. En la tercera, relata el paso a la práctica del exterminio masivo. Y en la cuarta recuerda la mutación que tuvo lugar en la España controlada por el Frente Popular cuando los comunistas comenzaron a apoderarse de los resortes del poder.

Entre los apéndices finales encontramos la ubicación exacta de las checas en Madrid, la relación de los asesinados por el Frente Popular y un listado de los asesinados en Madrid y provincia bajo el gobierno del Frente Popular. Figuran 11.705 personas. Con nombre y dos apellidos.

"EL HOMBRE QUE NUNCA EXISTIO" de Ben Macintyre. Ed. Crítica. 2.011




"El periodista Ben Macintyre cuenta como se orquestó una de las trampas más productivas de la II Guerra Mundial:
En 1943 aparece en la costa de Punta Umbría (Huelva) el cadaver de William Martin con un maletín encadenado a su cuerpo. En el maletín hay unos mapas y documentos que detallan el plan de desembarco de los ingleses en Grecia. Los militares españoles entregan los documentos a los nazis y estos, entrando en la trampa, se apreseuran a organizar la defensa de las costas helenas. 3 meses despues los aliados atacan Sicilia, İtalia con èxito. Copio, a continuación, el prefacio en el que el autor explica las nuevas fuentes que utilizó para elaborar su libro:
Prefacio

"En las primeras horas del 10 de julio de 1943, soldados británicos, de la Commonwealth y estadounidenses desembarcaron en la costa de Sicilia en el primer asalto aliado contra la «Fortaleza Europa» de Hitler. A posteriori, la invasión de la isla italiana fue un triunfo, un giro decisivo en la guerra y un escalón vital en el camino hacia la victoria en Europa. La ofensiva (el mayor desembarco anfibio intentado hasta entonces) había estado planeándose durante meses, y aunque el combate fue feroz, el número de bajas entre los Aliados fue reducido. De los ciento sesenta mil soldados que participaron en la invasión y conquista de Sicilia, más de ciento cincuenta y tres mil estaban vivos al final. El hecho de que tantísimos hubieran podido sobrevivir se debió, en buena medida, a un hombre que había muerto seis meses antes. El éxito de la invasión de Sicilia dependió del uso de una fuerza abrumadora, la logística, el secreto y la sorpresa. Pero también de una amplia red de imposturas, y de un engaño en particular: una trama inventada por un equipo de espías dirigido por un abogado inglés.
Me topé por primera vez con el extraordinario Ewen Montagu mientras investigaba para un libro anterior, El agente Zigzag, que se ocupa del agente doble de la segunda guerra mundial Eddie Chapman. Abogado en su vida civil, Montagu fue uno de los oficiales del Departamento de Inteligencia Naval encargados de supervisar a Chapman, pero se haría más famoso como escritor con la publicación, en 1953, de The Man Who Never Was («El hombre que no existió», en su traducción castellana), un relato del engaño que ideó en 1943 con el nombre en clave de «Operación Carne Picada». En un libro posterior, Beyond Top Secret Ultra, escrito en 1977, Montagu mencionaba «algunos memorandos que, en circunstancias muy especiales y por una razón muy particular, se me permitió conservar». Esa extraña digresión se me quedó grabada en la memoria. Las «circunstancias muy especiales», di por sentado, debían relacionarse con la escritura de El hombre que nunca existió, que el Comité de Inteligencia Conjunto autorizó y sometió a un examen minucioso. Pero no podía recordar ningún otro caso en el que se hubiera permitido «conservar» documentos clasificados a un oficial de inteligencia. De hecho, conservar material del más alto secreto es exactamente lo que se supone que los funcionarios de los servicios de inteligencia no deben hacer. Y, además, si Ewen Montagu los había conservado durante tantos años después de la guerra, ¿dónde se encontraban ahora? Montagu murió en 1985. Ninguno de los obituarios mencionó entonces el destino de sus papeles. Me entrevisté con su hijo, Jeremy Montagu, una destacada autoridad en instrumentos musicales de la Universidad de Oxford. Con un brillo inconfundible en los ojos, Jeremy me condujo a una habitación de la planta superior de su laberíntica casa oxoniense y de debajo de una cama sacó un baúl de madera grande y polvoriento. Dentro había legajos de archivos del MI5, el MI6 y el Departamento de Inteligencia Naval, algunos de los cuales estaban atados con un cordel y tenían el sello de «máximo secreto». Jeremy me explicó que, tras la muerte de su padre, algunos de sus papeles habían sido trasladados al Museo Imperial de la Guerra, donde todavía estaban a la espera de ser catalogados, pero que el resto estaba tal y como él lo había dejado en el baúl: cartas, memorandos, fotografías y notas de trabajo relacionadas con la trama implementada en 1943, así como los manuscritos originales de sus libros, sin censura. Junto a todo ello estaban también las doscientas páginas de la autobiografía inédita de Montagu y, lo que quizá fuera lo más importante, una copia del informe oficial y secreto sobre la Operación Carne Picada, el engaño más osado, extraño y exitoso llevado acabo durante la segunda guerra mundial.
Si mi descubrimiento de esos papeles parece algo sacado de una película de espías, es probable que ello no sea accidental: Montagu poseía un sentido espléndido para lo dramático y tenía que saber que los documentos serían descubiertos algún día. Más de medio siglo después de su publicación, El hombre que nunca existió no ha perdido un ápice de su interés como intriga bélica, pero se trata de un relato incompleto, como por lo demás siempre se pretendió que fuera. El libro se escribió a petición del gobierno con el fin de ocultar ciertos hechos; y en determinadas partes es incluso deliberadamente engañoso. Ahora, en cambio, gracias al relajamiento de las normas gubernamentales relativas al secreto oficial, los documentos recientemente desclasificados en los Archivos Nacionales y el contenido del viejo baúl de Ewen Montagu, es posible contar por primera vez la historia completa de la Operación Carne Picada. El plan nació en la mente de un novelista, y cobró forma a travésdel elenco de personajes más insólito: un abogado brillante, una familia de empresarios fúnebres, un patólogo forense, un buscador de oro, un inventor, un capitán de submarino, un espía inglés travestido, un piloto de carreras, una bonita secretaria, un nazi crédulo y un almirante gruñón al que le encantaba la pesca con mosca. Esta operación de engaño, que apuntaló la invasión de Sicilia y contribuyó a ganar la guerra, giró alrededor de un hombre que nunca existió. Pero tanto las personas que lo inventaron como aquellas que creyeron en él, así como todos aquellos que le debieron la vida, ciertamente sí existían.
Ésta es su historia
.
Ben Macintyre

"YO ENTRE EN EL CESID" de Pilar Urbano. Ed. Plaza y Janes. 1.997.





Contraportada: Los falsos niños de la guerra. Los maestros del Mossad. "Tienes cinco minutos para colapsar la Cibeles". La nieta de Franco y los masones. Espiar a los obispos. ETA negocia con el ejercito. El hombre que volvió del pentotal. Misiles Sam 3 para cargarse al Rey. Un topo en la cúpula de ETA. "VK, si me lees, da señales de vida". ¿Quien inventó el lazo azul?.La pitonisa y el polaco. Así se "dobla" a un agente secreto, Cinco horas en blanco en la agenda del Rey. Un ministro pagó el "impuesto" de ETA. Un bello eslavo y diplomático atrapado. ¿Por qué no estallan las fiambreras? Hablaban de guerra sucia... y les estaban grabando. ¿Que hizo el Cesid el 23-F?. Brillantes y aptalidones. ¿Donde esta el video maldito de Barbara Rey?. Y el Cesid pecó.