
Phillip Knightley, australiano de nacimiento, desarrolla su vida profesional en Londres, donde ejerció como colaborador especial del Sunday Times durante 21 años, hasta que abandonó esa colaboración para dedicarse exclusivamente a escribir libros. Casado y padre de tres hijos, Knightley divide su interés preferente entre Inglaterra, India y Australia. Philby estuvo a punto de ser nombrado director de los servicios secretos británicos, ostentó el cargo de enlace con la CÍA y el FBI para coordinar las operaciones de contraespionaje. Era culto, refinado, exquisito representante de la mejor sofisticación británica. Y cuando murió, en Moscú se le brindó un homenaje postumo digno de un héroe. Porque a ese breve historial hay que añadir un dato: fue el mejor espía soviético de la historia. Mucho se ha escrito sobre él, y sin embargo, no siempre los datos aportados han superado el campo de la especulación. Él, desde Rusia, asistía a la revelación del caos en silencio. Sólo se decidió a contarlo todo cuando Phillip Knightley le visitó en Moscú para realizar la entrevista que da lugar a este libro. Un documento irrepetible.
Lo compré hace poco, espero leerlo pronto. Saludos.
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